Una rocalla es una composición de rocas y plantas, creando un espacio decorativo en el jardín. Suelen quedar bien y resultar apropiadas para la mayoría de jardines, salvo en los de estilo clásico, ya que puede desentonar.
Quedan especialmente bien en una parte del jardín que forme un talud o pendiente, así como en un montículo.
Lo principal es buscar un aspecto natural, pues si se sitúa en medio del césped corre el riesgo de parecer artificial, como si hubiera caído del cielo.
Su ubicación típica es al sol y necesita un buen drenaje. Si el suelo es arcilloso, mejóralo añadiendo arena, materia orgánica y/o instala zanjas con tubos de drenaje. El riego se suele hacer por goteo o con microdifusores.
Se pueden emplear las piedras que encuentres en el área de tu casa de campo, ya sea granito, caliza, etc.
Las plantas más apropiadas para rocallas son las vivaces alpinas, los arbustos de porte bajo, las coníferas enanas y las plantas tapizantes, como Arábide, Áster, Alissum, Campánula, Cerastio, entre muchas otras.
Se recomienda buscar floraciones para las diferentes épocas del año, con periodos de floración consecutivos.
