
Las pinturas ecológicas no provocan alergias ni malos olores.
Las pinturas ecológicas están compuestas por materias primas de origen vegetal o mineral, que son renovables, biodegradables y sin plastificantes ni productos sintéticos, procedentes de derivados del petróleo. Estos pigmentos naturales, a diferencia de las pinturas plásticas, crean una capa porosa sobre las superficies que permite que las paredes transpiren, evitando las grietas y desconchados que provoca la condensación. El origen natural de las pinturas ecológicas se traduce también en una relación más amable con las personas: son ignífugas y, en caso de incendio, no desprenden gases tóxicos y no provocan alergias ni malos olores durante su aplicación ni en las horas siguientes.
La ecoetiqueta, que se simboliza con una flor, la concede la Unión Europea. Gracias a ella, el consumidor conoce la toxicidad de los componentes químicos de un producto y compra con conocimiento de causa.
Su objetivo es identificar los productos que tienen menor efecto medioambiental y estimular a los consumidores a escogerlos, así como a los fabricantes para que produzcan este tipo de productos.
